martes, 5 de julio de 2011

Cuentos josephinescos III: Cosme y Rapo










¿Es posible escribir la verídica historia del ciego Cosme y su conejo Rapo sin temblar de terror?
Tal vez no, pero debemos advertiros: tened cuidado con ellos.
Cosme es ciego y vive con Rapo en una madriguera. No son de fiar...ninguno de los dos. Cosme lleva a Rapo atado a un palo, esclavizado, trabajando como su lazarillo, y en estas fechas visitan el pueblo. Cosme alza a Rapo con el palo y Rapo fisga en las casas, mirando por las ventanas, buscando comida, joyas y secretos.
-¿Qué ves, Rapo? -pregunta Cosme.
Y Rapo describe el interior de las casas: veo una mesa, veo un melón, veo un niño aterrorizado que esconde tras una cortina.
-¿Entramos, Rapo?
-Entramos, Cosme.
Y no hay nada que hacer cuando esto sucede. Adiós, mesa; adiós, melón; adiós, niño.
Pero Cosme es ciego, y nada le espanta más que una casa desordenada. Pensad en los golpes que puede darse si todos los muebles están por el medio.
Si los veis venir por el camino, corred a ponerlo todo patas arriba. En Casa Josephine nos libramos de su visita ayer mismo, a estas horas, porque estábamos haciendo la limpieza de verano.
¡Qué alivio! ¡Qué suerte tenemos! ¡Cosme y Rapo nos pillaron en pleno zafarrancho!

Tened cuidado, josephinescos del mundo.